El sábado 18 de enero El Pollito llega al Teatro Ideal de Calahorra como parte de la X Muestra Nacional de Teatro Aficionado. Estoy emocionado de que esta obra forme parte de un evento que celebra el teatro en toda su diversidad y potencia. A las 20:00 horas subiremos a escena, listos para compartir este trabajo con un nuevo público. Calahorra, prepárate, que llevamos todo lo que tenemos. Nos vemos allí.
El próximo 16 de noviembre, a las 20:30, junto a los compañeros de Compañía Maniquí Teatre representaremos mi texto El Pollito en el Festival de Teatro Amateur de Alguazas.
Si estáis por la zona, será un placer contar con vuestra presencia en esta función.
Esta noche, a las 21:30, Las raíces de la viña se representará por última vez. Ha sido un viaje extraordinario que nunca olvidaré, y por ello quiero expresar mi más profundo agradecimiento a David Aracil por confiar en mí para escribir esta obra.
Gracias a este proyecto, he podido sumergirme aún más en las raíces de nuestro pueblo, en su historia y en sus gentes. Cada representación, cerca de una quincena en total, ha llenado el aforo, lo que demuestra algo muy claro: tenemos ganas de recordar, de rendir homenaje a los nuestros y de honrar nuestra historia.
Esta obra ha sido un homenaje a tantas historias que forman parte de la memoria de Sant Joan:
La historia de Mallol y Vizcaíno, de las cigarreras, del tranvía de la huerta.
Las casas y familias que lo perdieron todo.
Los que cogieron un barco y los que decidieron quedarse.
Las vecinas y vecinos que ayudaron, las injusticias de la guerra, y la paz nacida entre conversaciones.
Quiero agradecer a quienes lo han hecho posible:
Las actrices y actores que han cedido su cuerpo y alma para dar vida a estos personajes.
Los técnicos, siempre atentos al detalle.
Los conserjes que cuidan y miman cada espacio.
Los políticos que han recuperado lugares como el refugio, lleno de historia.
Mónica, con su sonrisa constante, y Alfredo, por su mirada atenta al texto.
También quiero dar las gracias a todas las personas que han venido a ver la obra, pero, sobre todo, a quienes se han acercado a contarnos nuevas historias: esas que todavía esperan ser narradas y que, con suerte, algún día volverán a cobrar vida.
Hoy cerramos este capítulo, pero lo hacemos con el corazón lleno y con la certeza de que este viaje ha sido mucho más que teatro: ha sido memoria, comunidad y gratitud.